Ayer soñé que despertaba en mi cama, en mi habitación, en mi casa, en mi ciudad, en mi hogar.
Ayer soñé que me levantaba sonriente, sabiendo lo que el día deparaba apara mi.
Caminaba sola por la calle hacia el colegio. Los árboles traían a mi mente antiguos juegos, las casas recordaban mi infancia. Una mujer tropezó conmigo, levante la vista y reconocí a la vecina con la cual había pasado navidad durante catorce años.
La profesora comenzó a explicar el tema nuevo, mientras yo me acomodaba en mi asiento al lado de mi mejor amiga. Hablábamos, sin prestar atención a la clase, reíamos recordando aquella época en que compartíamos muñecas.
La comida estaba servida, comíamos sentados en nuestros lugares predilectos.
La tarde pasaba rápido.
El sol se escondía tras el muro de ladrillos, luego de cenar subí a mi habitación y gaste mi hora nocturna de televisión.
Apague las luces y mire el techo blanco.
Dormí.
Es extraño.
Ayer soñé que despertaba.
Despertaba y mi pasado había cambiado. Mi realidad era distinta.
Ayer soñé que vivía.
Vivía como otra persona, vivía otra vida.
Es extraño.
Ayer soñé que mis deseos eran comunes.
Ayer soñé con normalidad.
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