domingo, 13 de febrero de 2011

Luz

Mi lucero del alba.
Una pequeña estrella que inundo mi corazón.

Como si fuera etérea enfrente de mí. Como si fuera inalcanzable.
Tan familiar, parte de mi alma.
Ambas sentadas mirando el mismo horizonte, viendo como el tiempo pasa.
Jóvenes y ya ancianas, con tanto por vivir y tan poco para hacerlo.
Queriéndose siempre.

Pero la luz se aleja y las lágrimas recorren sin compasión mis mejillas.
Su presencia se escurre de mis manos pero no puedo dejar que se vaya.
Corro, corro, recorro el mundo. Porque por ella viajaría hasta el final del universo, saltaría a lo profundo del mar.


Sin embargo la encuentro donde siempre entubo, en la playa, a mi lado.
La abrazo y me embriago con su calidez.
Las sombras de mi corazón huyen, la luz recorre mis ojos.


Mi lucerita, nunca más dejarte ir.


Sol, mi luz.

Pajaros extraviados

Volamos juntas, a la par.

Batimos furiosas nuestras alas, contra la suavidad del cielo. El mar se extiende ante nosotras, parece no terminar. El viento juega con nosotras.

Somos dos pájaros extraviados, sin donde ir, eligiendo la soledad de nuestra compañía. No tenemos más que nuestros propios suspiros, pero nos es suficiente. No sabemos de tiempo, de planes, de futuros, solo vivimos.
Sin ataduras, sin recuerdos.

Huimos de la rutina, de la normalidad que quema por dentro.
Huimos hacia un lugar desconocido, guiadas por el horizonte.

La felicidad nos espera, en algún lugar.
Escondida pero presente, esperando, expectante para borrar las sombras que llevamos en nuestros ojos.

Por eso volamos, volamos, volamos.
Surcamos cielos, universos, mundos.

Somos dos pájaros extraviados, sin donde ir, perdidos en la inmensidad.
Somos dos corazones que laten al mismo ritmo.
Que viven en el mismo sueño

Somos dos pájaros extraviados.
Dos almas inseparables.
Dos hermanas.





Porque volaria hasta el fin del mundo contigo, Laura