Marginado, espero.
Sueño, mientas duermo
En el mundo de tus ojos,
En la grieta de tu sonrisa.
En la eternidad de tu piel.
Y sueño, mientras vivo.
Esperando, que vuelvas.
Esperando, que no sea verdad.
Que tus cajones vacíos no sean sino una mentira.
Que mi cama vacía no sea más que una pesadilla.
No lloro, porque son lagrimas desperdiciadas.
No lloro algo que no puede ser real.
A veces, confundo el viento con un dejo de tu perfume.
En la oscuridad creo verte acercándote, pero las sombras juegan conmigo.
Marginado en mis recuerdos, espero.
Espero.
Quiero que sepas que decidí ignorar lo último que me dijiste.
Lo ignoro porque no me parece justo que me mientas.
No creo tus palabras.
No creo en tu Adiós.
No creo, porque simplemente
No puedo.
sábado, 5 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Roces
Tanteamos un poco.
Rozando los límites, estirándolos hasta que se astillan y comienzan a romperse.
Nos miramos un poco mas de lo necesario, dejando que nuestros ojos vaguen sin ritmo ni propósito.
Y esperamos, impacientes.
Mientras nuestros labios respiran de anticipación, y el deseo cuelga impreciso de nuestros corazones.
Nos marginamos en nuestros mundos imposibles, de anhelos inexplicables.
Suspiramos, tomándonos de las manos, mientras nos sumimos en nuestros sueños.
No parece necesario decir algo, cuando caminamos juntos.
Nuestro silencio habla por nosotros,
Ese silencio que extrañamente parece hablar de amor.
No, no.
No parece necesario aclarar nada.
Cuando estamos ahí, los dos.
Uno enfrente del otro.
Con el aire electrificado y el pecho a punto de estrellar.
Con nuestros corazones rozándose inocentemente y las sonrisas enmarcando nuestros rostros.
Parece todo tan claro, tan sencillo, tan real.
Cuando simplemente,
Nos pertenecemos.
Rozando los límites, estirándolos hasta que se astillan y comienzan a romperse.
Nos miramos un poco mas de lo necesario, dejando que nuestros ojos vaguen sin ritmo ni propósito.
Y esperamos, impacientes.
Mientras nuestros labios respiran de anticipación, y el deseo cuelga impreciso de nuestros corazones.
Nos marginamos en nuestros mundos imposibles, de anhelos inexplicables.
Suspiramos, tomándonos de las manos, mientras nos sumimos en nuestros sueños.
No parece necesario decir algo, cuando caminamos juntos.
Nuestro silencio habla por nosotros,
Ese silencio que extrañamente parece hablar de amor.
No, no.
No parece necesario aclarar nada.
Cuando estamos ahí, los dos.
Uno enfrente del otro.
Con el aire electrificado y el pecho a punto de estrellar.
Con nuestros corazones rozándose inocentemente y las sonrisas enmarcando nuestros rostros.
Parece todo tan claro, tan sencillo, tan real.
Cuando simplemente,
Nos pertenecemos.
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