viernes, 14 de octubre de 2011

Mi pequeño caos

A veces no es tan malo. El caminar quiero decir.
Dejándose llevar, no es para nada malo.
Hay veces, mientras recorro las calles vacías,
Que siento como si un pequeño caos se creara para mí.
El viento jugando con fuerza, llevando mis ropas de un lado para otro,
Arremolinando de mil formas mí pelo,
Con el cielo gris y encapotado, y ninguna sombra a la vista.
Mientras los árboles se balancean y las hojas cantan unas sobre otras.
Todo parece detenerse por un segundo, mientras sigo caminando,
Mis pasos repiqueteando en la acera,
Todo parece gravarse en mis ojos,
Mientras los truenos rugen reflejando la tormenta próxima,
Sonrío y río libremente,
Sintiéndome ligera, libre.
Libre en mi pequeño caos.
Imagino fisuras en el tiempo, fisuras en la que solo habito yo y un huracán alrededor mío.
Y la tormenta cada vez se acerca más y más.
Y vuelvo a reír, dejando que mis pasos salten un poco mas de la cuenta.
Porque la confusión puede llegar a ser maravillosa, bella.
La confusión en la que todo es tan natural, tan simple.
No hace falta razonarlo, ni siquiera pensarlo.
Hace que lo ame, a mi pequeño caos.
Me hace feliz, durante ese ínfimo instante,
Sola en el medio de la ciudad,
Bailando en la lluvia que comienza a caer.
Y por ese momento, sonrío.

Amando mi pequeño caos,
Mi pequeña forma de libertad.

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